Kétchup

Kétchup

Napoleón. Chicago. Azul.

convoco nombres donde

un lugar

una mesa de un día

una baldosa rota y algún veneno

entre los dientes. cerca de

algún lugar que encuentra respuesta

y un

y un

teléfono que no suena.

está atardeciendo entre la oscuridad

que viene como la muerte

la noche no queda espacio

para decir que no, no, no-somos

solos de un lugar cerca de aquí

no están mis padres ya muertos

y yo y ella y tú que lees

estas palabras

los tres comomezclados

-tan cerca-

esperando decir esperando encontrar

algo

importante y excusarnos y devolver

tanta belleza rota

de una vaca

convertida en (una jodida) hamburguesa con kétchup.

 

 

Poema extraído del poemario El secreto de Zelda Zonk

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Los reyes de la cima

azotea

En la cuarta planta del Avenida

huele a sábanas húmedas y azul.

Allí todavía todo es azul y azotea.

Todo es cielo y luz y mar y recuerdos

de nosotros

jugando al escondite

entre tu sombra y el olor a jabón de Marsella.

Abajo en las tiendas turistas agrumados

compran  “After Sun”  y son plástico.

Quiero decir, son ese olor a plástico de las colchonetas hinchables.

¿Jugamos a rey de cima?

¿Te acuerdas?  Jota  ¿Te acuerdas?

Azul. Azul. Azotea.

Chillan las gaviotas

como también chillaban esas gaviotas

que tanto nos hacían reír ¿Te acuerdas

quienes creíamos que eran?

¿Te acuerdas qué pensábamos que estaban haciendo?

¿Te acuerdas cómo nos mirábamos?

Azul. Azul. Azotea.

Y allí

en el recuerdo de tus ojos

sigo teniendo veinte años.

 

 

 

dedicado a mis amigos de CPJH por este año de alegría y poesía

y en especial a Azahara por regalarnos todos sus saberes y sonrisas

 

Mi padre solía decir que la vida es riesgo

(A riesgo de empezar muy alto el poema) A veces la vida es eso:

Una niña se mira en un charco

y juega

a pisar nubes con sus botitas rosas.

Y luego se mira y mira

las nubes

-de cuclillas- las mira reflejadas

 cómo pasan.

Otras veces (a riesgo de ser monótono) la vida es una anciana

que se sienta junto a la parada del bus a ver

pasar a la gente al sol -después de la lluvia-.

Y les mira y mira como si les conociera a todos

para que no sepan de su olvido.

La vida es injusta –me dice una amiga. Tenía solo

38 años y una lágrima y una nube en una iridiscencia suceden.

-No sé cuál es cuál-

La vida es agua –leo en una revista: Somos

un 80 por ciento agua (a riesgo de copiar)

que pasa rio -como dice Manrique-  rio

hasta dar en la mar

que se pierde en el tiempo -como dice Roy-

como lágrimas en la lluvia.

Agua en un charco. Agua en un 80 por ciento nube.

Agua niña anciana.

                                     Agua

      Agua.

niñaanciana

La Rosaleda

La rosaleda

En el mes de mayo

por la noche

después de haber trabajado

todo el día

llegaba con un ramo de rosas

que había cortado (robado)

de la fábrica de enfrente.

-¿Por qué las traes? ¿no ves que se van a morir?

-Se van a morir de todas formas -contestaba.

Ella sonreía.

Él nos llevaba todos los años

a La Rosaleda.

a mi padre

sin piel

huevo frito amarillo

como se caen las costras

de las heridas

igual que las plantas van a la luz

así –animalmente-

me acerco-alejo de ti

como las farolas

encendidas durante el día

ladran los perros en la noche de mi calle insomne

mientras yo

le enseño palabrotas al loro

están floreciendo los plásticos

y me escondo en el váter

para no escuchar sus gritos

soy los camiones de basura los primeros cierres de los bares el ruido sordo del autobús

algo así como un sonido a hueco y a cristales rotos

las bolitas del  jersey  que solo sirven

para arrancar

¿querías que me abriera para amarme?

pues bien aquí me tienes

y así

sin piel

seré tuyo por fin

como quien moja pan

en un

huevo amarillo

 

Versión sobre poema “Sin piel” de mi amigo y poeta

Miguel Ángel Martín

Zeta

ojo

Tenéis suerte que sea un zote para los números.

Por eso busqué otras ecuaciones y fórmulas en poemas.

Letras que decían verdades como principios matemáticos.

Aproximaciones en verso a las incertidumbres de Heisenberg.

Sí, tenéis suerte, lamentablemente me convertí

en otro inofensivo poeta

que se emociona con el sol después de la tormenta

o con los primeros brotes de un bosque quemado

o al ver

un pétalo blanco en una fresa y pensar

que antes fue una flor.

Es una suerte que llore con muchas películas

y ría con casi todo

y a casi nada le de importancia.

Sí, tenéis suerte, mucha suerte.

Porque nunca entendí por qué

menos por menos es más

o a despejar la incógnita de mi vida.

Los números se negaron a hablarme y en silencio busqué su belleza

en otros mundos.

Porque lo tengo claro, si no hubiera sido un zote

(con zeta de zafio, zurdo… zaíno) para los números

habría sido microbiólogo.

Y ahora estaría creando un poema con forma de virus

para acabar con todos… Cabrones.

doce monos

 

 
a el Toni
al Dr. Gang
y a todos los que lo hemos deseado alguna vez

El beso

Edvard_Munch_-El beso

Versión sobre capítulo 7 de Rayuela de Julio Cortazar

mi boca te dibuja

como por primera vez

entreabierta

y cerrar los ojos

deshacerlo todo

boca deseo boca

mi mano

te dibuja y busco sostener

por un azar

el aire que sonríe que se escapa

de mi boca a la tuya

y se encuentran

y  luchan

y se mordiéndose

apenas la lengua

jugando a unir el aire y el silencio

entonces hundirse

lentamente

suave en tu pelo mientras

las flores los peces los movimientos de las mareas oscuras

-es vértigo profundo-

y mordemos

y ahogamos

en un breve y terrible

beso

El beso Klimt -Tamman Azzam

Imagen 1: El beso de Edvard Munch
Imagen 2: El beso de Gustav Klimt en las ruinas de Alepo por Tamman Azzam

La mosca

The Fly 1958

que en mi casa había una mosca

uno de esos silencios que parecen un agujero en el queso

no la mosca

es decir yo

con las puertas y ventanas bien cerradas

volaba a cielorraso

cómodamente abrazado al aire

a cielorraso

me pregunté

cuánto vivirá una mosca

( las preguntas saltan

como panteras)

hasta acabar en un plaf

porque

un día ( la vida de la mosca corre ávida)

se va reduciendo poco a poco

como mi habitación

hasta que la mosca y yo

seamos un mínimo de precisión indescriptible

abreviaré

la lucha contra el reloj y

el problema de entrar y salir de los muertos

y dormir a cielo raso

y odiar con cien ojos

y mi afinidad a la mierda y la policía

y al terrón de azúcar

y  la muñeca rusa de las horas,

los minutos, los segundos aburridos

en un vaivén de reflejos

y, me duele decirlo,

el gusto de aterrizar sobre una nariz

durante la siesta

por molestar, solo por molestar

y decir aquí estoy

antipoética feo

hasta que -patas arriba-

acabe en el alfeizar de cualquier ventana

al tercer día, mortalmente aterrado

imposible

llorando

escuché una voz en el café

y entre dos cervezas, le conté

la abrumadora melancolía

de lo inútil

 

Imagen: Película The Fly 1958

Insomnio

insomnio

el viento se ve

dentro de aquel hombre

dentro de aquel hombre roble

en la tormenta

a punto de romperse

los recuerdos

donde la lluvia se agolpa se agolpan

en su cabeza

y la noche se acerca

no solo por la ventana

también

en aquella vieja silla

en su cama en sus palabras

vacías

pero qué más da

el monstruo se esconde

detrás de esto y de nunca

y nunca se puede encontrar

en la ausencia solución

tal vez

por esta razón nunca buscó

y se lo reservó

al insomnio

Sobre todo feos

feos

Quiere ser joven.

Quiere ser gracioso.

Quiere ser inteligente.

Quiere ser pacífico.

Quiere ser guapa.

Quiere ser modesta.

Quiere ser cuerdo.

Quiere oler bien.

Quiere ser segura.

Quiere ser modesto.

Quiere ser maestro.

Quiere ser bruja.

Quiere ser adolescente.

Quiere ser sabio.

Quiere ser pelota.

Quiere ser silencio.

Quiere ser susto.

Quiere ser árbol.

Los poetas somos

feos y raros.

Negativo

negativo

Ventana, puerta, habitación…

quiero decir, el espacio cóncavo del cuenco.

La materia negra entre las estrellas.

Los huecos

que dejan las hojas en el árbol como

una foto en negativo.

Vacío de infinitas posibilidades

del no-existir.

Imagina: una flor así de grande.

Imagina: un universo de síes.

Lugares por donde no pasan caminos

son

caminos a cualquier lugar.

Las no-palabras que no te supe decir.

El amor que por amor dejé pasar

durará siempre.

50 años

SAN PEDRO

Estaba en una bolsa azul

junto a un contenedor de basura

y asomaba un brazo –no te asustes-

como pidiendo ayuda.

Era un corazón de peluche rojo

con unos ojos grandes

y una sonrisa grande

y dos palabras grandes

escritas en el pecho

que decían “te quiero”.

Viéndolo allí tirado

como otro juguete roto

me dio por pensar si

al amor

siempre le pasará eso.

Pero luego,

unas calles más tarde,

recordé a mis padres

-después de cincuenta años casados-

paseando todavía

cogidos de la mano.

 

 

Dedicado a mis padres que hoy habrían hecho 52 años casados.