Un abrazo

Imagina que pudiéramos

darnos un abrazo de espaldas

como si los brazos consiguieran

dar la vuelta.

Y pudiésemos juntarnos sin miedo…

Un abrazo, de esos,

que juntan dos corazones y dos cerezas y cierran los ojos

y hacen al tiempo denso.

Un abrazo que envuelva como líquido amniótico

y haga que inventemos

una palabra

que una

dos almas.

Algo así como almarados.

Un abrazo mamá.

Un abrazo ingrávido con tu mejor amigo  -en el galeón pirata de la feria-

Un abrazo como el que me di con mi padre

cuando la selección ganó la copa del mundo.

¡Campeones del mundo!

Un abrazo como los de antes…

Imagina que

estas palabras son mis brazos

y estoy contigo

soy contigo

ahora.

Abrazados.

Almarados.

Miel

Hola amig@s.

Vivimos tiempos amargos, por eso, quiero compartir con todos vosotros otro poema de Tonino Guerra de su poemario La miel (una auténtica obra de arte). Espero que os guste y os edulce el amargor. Un abrazo:

 

CANTO SEGUNDO

 

Esta mañana, nada más salir al jardín

ya me parecía haberme dejado algo en casa.

Dos pasos hasta el albaricoquero

y vuelta a entrar.

 

Ahora ya no tengo nada que hacer

estoy sentado frente a la ventana

y me pregunto ¿Quieres esto? ¿Quieres lo otro?

 

He quemado las páginas de los libros, los calendarios,

los mapas. Para mí, América

ya no existe, Australia nada,

la China es un olor,

Rusia es una telaraña blanca

y África un vaso de agua que soñé.

 

Desde hace dos o tres días voy detrás de Pinela, el campesino,

que va buscando la miel de las abejas silvestres.

Halo

-Hola

-Hola

-¿Sabes un truco

para reducir la mascarilla a los niños?

(Solo se adivinaban unos pequeños ojos negros)

-Sí. Lo que pasa

es que está tan dada de si

que no se puede…

Lleva diez días con la misma…

(No sé por qué no lo pensé antes)

Y es que es lógico.

(si no tienes para comer… menos para una mascarilla)

Es tan lógico como el sol;

este mismo sol que va a salir mañana

con o sin nosotros; queramos o no

el mismo para todos y a la vez

tan diferente.

Ayer también apareció otro

espléndido halo solar

bajo el comedor social.

halo2

halo

 

 

 

Manos de lejía

La lejía me da nostalgia.

Ahora que ese olor puebla mis manos

al limpiar toda mi vida

por la plaga.

Y no es por ese juego fonético de la ge

o jota.

Ni por empezar un poema garabato

o gato.

Éramos cuatro

hermanos que nos habíamos hecho

grandes  -golondrinas que gorjean-

y necesitan comer.

Bocas abiertas al cielo gusano.

Y mi padre cada vez

más viejo

más grávido

más gota

que se escapaba

entre sus manos de carpintero.

Entonces mi madre gladiadora galaxia

cogió la gamuza

para limpiar portales, pisos o

hacer guisos –como tantas guerreras guijarro de mi barrio-

Y cuando llegaba a casa

nos cogía por las mejillas

con sus manos de lejía

y nos besaba y nos decía:

¿qué tal se han portado

mis niños guapos?

 

 

dedicado a todas las limpiadoras del mundo. Gracias

A lo que me refiero

cierra los ojos al viento

pañuelos al viento

y un barco con nombre ciao

vías paralelas hasta ese punto roto

y el tren y el paisaje y una vaca

que mira indolente

el movimiento

el movimiento del viento

en la piel fría como nieve

-si has besado esa frente sabes a lo que me refiero-

nieve silencio

nieve que es viento tiempo congelado

que cae

y cae

único y perdido

como la sombra del reloj de sol

como un cohete espacial

como una estrella fugaz

que pasa

y ya nunca

ya nunca

ventanas de aeropuerto

quiero decir adiós

al pájaro azul

los ojos del pez

en la pescadería saben

a lo que me refiero

 

 

dedicado a mi tio Paco

Poesía para tiempos difíciles

Hola amigxs.

Aunque todos estamos viviendo tiempos difíciles hoy también es el día de la poesía. Os quiero hacer llegar un poema de una gran poeta italiano que se llama Tonino Guerra…

 

CANTO VIGÉSIMO

Al principio las gotas hacían temblar las ramas

y nosotros, detrás de la ventana, esperábamos

a que el agua lavara las hojas más ocultas.

Luego estalló la tormenta y llovió a mares

habíamos puesto un vaso en el alféizar

para medir el agua de la lluvia.

 

A las cuatro salió el sol

y en la ventana brillaba el vaso

lleno hasta rebosar.

 

Mi hermano y yo nos lo bebimos a medias

y luego nos pusimos a comparar el agua

del pozo con la del cielo, que es más blanda

pero tiene el olor de los relámpagos.

 

 

 

Esta tormenta del coronavirus pasará y pronto tú y yo beberemos el agua con el olor de los relámpagos. Cuidaros mucho hermanxs. Salud compañeros…

Manuel.

 

Nada

Nada

Vendo 10 kilos de nada

por 5 monedas de nada.

Lo vendo, si quieres, también en porciones;

al por mayor

al por menor

en minúsculas gotas de rocío.

Incluso en suspiros.

Mis estanterías están

repletas de nada.

Nada de todos los colores y de ninguno.

Nada de provecho: totalmente inútil.

Lo mismo que contar estrellas o granos de arena.

Lo mismo que este punto azul en cosmos

o cualquier poema.

También tengo cucuruchos

(adoro esa palabra) con sabor a nada

a esa nada que elijas íntima y única

mientras suena tu canción en silencio.

Gratis como un beso de madre.

Me acaba de llegar fresquísimo

contemplar una fila india de hormigas

(han dejado, incluso, un surco en la arena)

Tú decides.

Date prisa que me lo quitan de las manos.

Mi cabeza

astronauta pecera

mi cabeza

es una pecera

donde los peces giran y giran

y giran locos. 

alguien los echó de comer                                        

alguien extraño

alguien

que siempre estuvo ahí –agazapado-.

(el otro día vi un gazapo / lo vi un instante /pasaba con el coche/ antes de salirme de la carretera/ y comprendí inmóvil/ el porqué alerta y frágil de esta palabra: como la vida/ es un algodón que huye/ entre pequeñas nubes de polvo)

mi cabeza

tiene forma de casco de astronauta

que mira las estrellas

(porque esa luz/ o cualquier luz/ puede ser una estrella que ya no existe por ejemplo)

que tiembla –como yo- y gira

y giran y giras alrededor

de la farola la polilla –apagada-.

las farolas, me refiero.

y el sol sale a ratos y esa luz

blanca como al nacer

nos ciega y la música en silencio y nosotros

obscenamente tristes seguimos

sin encontrar respuestas en la cocaína

y ya toca mirarnos

nuestras caras leprosas saliendo de la discoteca.

 

Poema del libro El secreto de Zelda Zonk

Nuevo libro

Hola amigxs.

En primer lugar quiero felicitaros a todxs este nuevo año 2020 que acaba de empezar. Os deseo un año repleto de salud y alegría. Alegría que quiero compartir con vosotrxs anunciando la salida de mi nuevo libro esta primavera. Se llamará Tetris con ladrillos invisibles; ganador del XVIII Premio Internacional de Poesía León Felipe.

Un abrazo de corazón

Manuel.

Tiburón-hombre

Gira la cabeza y la mirada clava tiburón en la carne.

[Hombre 1]: Vamos hasta donde quieras, vamos, no tengo miedo.

[Hombre 2]: Nos matamos, si quieres, no tengo miedo.

No. Lo perdí de niño en el patio del colegio cuando decidí apretar los puños y pelear. Cuando estaba tragando polvo y arena y pelear. Era eso o escapar toda mi vida de mí. Y la aleta dorsal nació sola y los dientes se apretaron a la mandíbula. Ya no es un hombre aquel que está frente a ti, ni un hermano, ni un padre, ni un hijo. Es una cosa que hay que destruir, romper, quebrar, matar, matar.

[Hombre 3]: Luego; no importa luego. Solo ahora.

Él o tú. Ahora. Se me inflama el pecho y la sangre torrente por las venas; las aletas de la nariz/agallas se abren y algo estalla y algo sube por las entrañas y mi único pensamiento es morder. Todo es túnel, túnel absoluto, túnel punta de cuchillo y al otro extremo aquello que necesito voraz no-exista:

dientes y cuchillos, dientes-y-cuchillos, dientesycuchillos vvvvvdientesycuchillosvvvvv

El resto son trapos: prendas del disfraz con las que el tiburón se viste de hombre y puedes leerlas en los libros de Historia.

 

 

TIBURÓN // Hipócrita hombre di que tú no eres así/que soy un monstruo/que debo ir a la cárcel/al manicomio/a una isla desierta, al infierno./Mientras sigues nadando en el mar de sangriento/ en el Mar en Guerra./ Y ella, generación y generación de mujer/ criando carne para nosotros/ devorarla/por instinto.

Teatrema del libro El secreto de Zelda Zonk

Sos

A aquella máscara abatida

le sienta bien tu sonrisa.

A aquella cabeza loca

es un fruto feroz errante

(que a menudo llora)

Azote de lunas cantás.

Cantás como el pájaro.

Cantás como el viejo.

Cantás como la uva cantás.

Poeta, siempre sos

al sur –donde las aves-

Desnudo, sin nido, pobre.

 

Poema del Libro rojo