Descarado

El martillo neumático otra vez.

Entre

los coches que pasan un claxon picadura;

autobuses, camiones, la sopladora de

hojas. -Miro al cielo-

Pasa un aeroplano pasa un helicóptero.

Y el sonido de las rodadas y los motores

que no cesa.

Amortiguadores oxidados en unas lunas

tintadas de reggaetón,

La moto

de un repartidor de comida rápida rápida.

Arrojan

unos escombros en un contenedor metálico.

Ruinas azules en una ambulancia que huye y aúlla.

Miro al cielo: Entre las nubes

dos turbinas de pasajeros low cost.

Y el sonido de las rodadas y los motores

que no cesa.

El martillo neumático otra vez

Tra tra tra tra tra

Y de entre tanto

ruido solo

a veces

el descarado piar de los gorriones.

El palomar

el aire las llama

pájaros abuelo

en casa siempre

siempre

una casa antigua

una pequeña puerta

y aquel ulular

la mesita del té

lleno de telarañas

y telarañas

un sonido blanco

creo que me sentía querida

hace ya más de diez años

en sus manos se sentían libres

no dormía

murió por la tarde

él era el palomar

Inspirado en el relato El palomar de Natalia León

La avioneta blanca

A veces me pregunto por qué no puedo.

Esa avioneta ya pasado dos veces por ese mismo cielo

o soy yo que me repito, me rebobino y me repito

en esta nada que no huele.

Vuelve a pasar la avioneta es blanca y vuela bajo.

Vuela al oeste;  vuela al atardecer aunque es mañana.

Vuela una paloma y se asoma al alero.

Por qué querrá estar aquí.

Pasa la avioneta blanca otra vez.

Creo que hace círculos.

Los buitres también hacen círculos buscando carroña.

Quizás soy yo que me estoy pudriendo.

La paloma ha encontrado una pareja: zurean –creo

que se dice así- y bailan también en círculos.

Pasa la avioneta blanca otra vez; esta vez

vuela más bajo.

Querrá aterrizar o morir o ya

habrá visto a su presa.

A veces me pregunto por qué no puedo.

Pasa la avioneta blanca otra vez.

Vuela al oeste.

Es casi un punto brillante entre las nubes negras

como una estrella fugaz.

Blues

tocas golondrinas

y vuelves

otra vez vuelves

te he olvidado tantas veces

eres

ningún lugar y todas ellas eres

un blues por ejemplo

di que me quieres por ejemplo

o que me podrías querer por ejemplo

toca la guitarra, como quieras,

y entre las notas y las letras

me nombras, si quieres, en una canción

una canción triste por ejemplo

un blues

por ejemplo

te he olvidado tantas veces

he cumplido otra vez hoy veintiséis

y de nuevo el rio en mi de nuevo

la hoja cae eternamente

las estaciones se detienen

en el espejo de las vías del tren donde

se reflejan las estrellas

nuestras estrellas

me ha salido una amapola entre las costillas

tocas golondrinas

y vuelves

otra vez vuelves

Nuevo canto

Solo quedan los botones

y una zanahoria seca

de nuestro

muñeco de nieve.

Apagaron, hace unos días ya,

las luces de los árboles.

Y las calles son más ásperas

más motosierra.

Las torres de alta tensión

se alejan

hacía un atardecer imaginado

cuando eres ciudad.

Y paseas y piensas que

las jaulas y las armas

las hacen los mismos.

Aquí todo se mezcla.

Todo se mezcla, amor,

no sé si bien o mal

como la piña en la pizza

como la alegría y la muerte.

Pronto florecerán los almendros.

Los días son más largos.

Y mañana escucharás

un nuevo canto de los mirlos.

Cerillas

Estaba Marilyn con unos pendientes de diamantes con forma de pastilla.

Estaba Lenin con una corbata roja.

Estaba Elvis cuando era El Rey y no era ni gordo ni decrépito.

Estaba Snowden abrazado a la bandera de USA.

Estaba Putin quitándose unas gafas de sol como en un anuncio.

Estaba Nikita Khrushechev con un zapato en la mano.

Estaba Michael Jackson ya de blanco y antes de “eso” de los niños.

Estaba Leonid Shezhener repleto de medallas.

Estaban The Beatles antes de Yoko.

Estaba Elton John con gafas azules bohemias y título de Sir.

Estaba uno que decía ser Mannerheim –lo tuve que buscar en internet-, tenía bigote y vestía uniforme (les gusta llevar uniforme).

Estaba Fredie Mercury con bigote y sin SIDA.

Estaba Osama Bin Laden con una camiseta de I love N.Y.

Estaba Margaret Thatcher vestida de minero.

Estaba el Che con una bandera de Cuba o de Coca Cola –no sé- .

Estaba Hitler diciendo Ich Liebe Dich.

Estaba Gorvachov y su mancha en la cabeza con forma de Kamchatka.

Estaba un hombre de unos 30 que sonreía y también parecía ruso –como dice mi madre-.

Todos estaban ahí, muy juntitos, apretados como cerillas esperando

 la chispa

que les hiciera otra vez arder y brillar en el infierno.

Todo olía a flor de tilo.

Ser serpiente

ser joven otra vez

y poder equivocarme de nuevo

ver todo con

nuevos ojos

otros ojos que no

son

estas tristes y cansadas celdas

de mirada descreída y maliciosa

que siempre

siempre

desconfían y no saben ya

quién es ése

que se mira afeitándose

y duda

si apretar un poco más

la cuchilla en el cuello

poder                   volver                   a creer

limpio

y abierto

como la mano tendida de un niño

a su padre

y pensar

que todavía  se puede

y pensar

empezar de nuevo…

ser serpiente

que muda la piel y deja

entre rastrojos

-estos ojos –

estas cicatrices y durezas

que tanto hablan de mí

Los arces otra vez

Los arces otra vez tan rojos.

Y las tiendas a las que íbamos

han cerrado o ya

son otras tiendas.

Alguien

que eras y no eras tú

ha cruzado la calle pequeña

rápida y embozada.

Al mirarte al mirarla

quise decirle:

Tienes los mismos ojos que tu madre.

En el silencio

de un polígono industrial en domingo

-bajo el cielo gris-

una formación de

grullas hacia el sur

se llaman.

Anuncio: Tetris con ladrillos invisibles

Toc, toc, toc.

A veces siento

que este año

es un año hueco

como un olmo viejo.

Sin besos.

Con abrazos de lejos.

Embozado como un bandido

huyo de la gente

para poder respirar y

desde el surtidor de la ballena

surja el arcoiris

a veces.

 

 

Con alegria moderada, pues en estos tiempos es difícil… Os anuncio que acaba de salir mi nuevo libro. No creo que vayamos a hacer presentación a corto plazo ni ningún acto. Es difícil planear más allá de una semana por lo que todos sabemos. Por eso, si lo queréis comprar, para ir leyéndolo os paso el enlace:

http://www.editorialcelya.com/tetris-con-ladrillos-invisibles

 

Como siempre, muchas gracias a tod@s por estar ahí.

Un abrazo.

Manuel.

 

 

 

Ingredientes para una mamá de mi época

20 gr de zapatilla roja de rizo

con suela de corcho que no duele.

1 ml de la saliva que cura todos los raspones.

5 gr de “a” o 5 gr de “o” dependiendo de la situación sofrito

para desmontar todos tus antojos:

Mamá quiero un caballo. Ni caballo ni caballa.

20 gramos de “tú verás” y otros 20

de “como vaya pa´allá ”.

1 chorrito de ametralladora “que te que te que te que te”

1 cucharada de “lo que lloras no lo meas”

2 trozos de la mejor tortilla de patatas del mundo

-no muy cuajada y con cebolla, por supuesto-

1 par de rayos x en los ojos.

100 besos de buenas noches y otros 100

de buenos días (Estos últimos

se pueden sustituir por tirón de sábana de “que te levantes ya”)

Vigilar cada 5 minutos debajo de párpado inferior

por si tienes anemia.

Espolvorear con ¿Dónde está el jersey azul?

Reducir con  “en su sitio”

Remover “cuál es su sitio” “en el cajón” “qué cajón” “en el de arriba” ”cuál de arriba” “como vaya pa´allá

Esperar el chancleteo de la zapatilla roja de rizo hasta que,

con su llegada, la salsa ligue y aparezca por si solo el jersey azul.

1 pizca de la receta secreta de sus rosquillas, bizcocho, filloas…

siempre incomparables. Irrepetibles.

Indispensable: calentar a fuego lento durante toda una vida con sacrificio, paciencia y amor infinitos.

 

A las ocho de la tarde

A las ocho de la tarde aplaudimos

a las valientes

a los que ya no están

y a los que están

pero están solos… Aplaudimos

para animarles

para animarnos

para animar al vecino que iluminaba con su linterna

y parece que hoy no sale;

para que el bebé de la terraza de enfrente siga bailando alegre

al ritmo de las palmas;

y para que este trueno se llueve la tristeza.

A las ocho

de la tarde aplaudimos;

bueno, no es la a las ocho

(siempre empieza unos minutos antes)

es como si los dioses del tiempo fueran rocieros -pienso

y no pudieran esperar más

para saltar la verja

de nuestra soledad ventana.

A las ocho de la tarde aplaudimos

y las nubes pasan y los toldos se ondulan y los días se alargan

y las palomas vuelan asustadas

a las ocho de la tarde… te llamo

después del aplauso ¿Vale?

 

con mi agradecimiento infinito a los sanitarios

Un abrazo

Imagina que pudiéramos

darnos un abrazo de espaldas

como si los brazos consiguieran

dar la vuelta.

Y pudiésemos juntarnos sin miedo…

Un abrazo, de esos,

que juntan dos corazones y dos cerezas y cierran los ojos

y hacen al tiempo denso.

Un abrazo que envuelva como líquido amniótico

y haga que inventemos

una palabra

que una

dos almas.

Algo así como almarados.

Un abrazo mamá.

Un abrazo ingrávido con tu mejor amigo  -en el galeón pirata de la feria-

Un abrazo como el que me di con mi padre

cuando la selección ganó la copa del mundo.

¡Campeones del mundo!

Un abrazo como los de antes…

Imagina que

estas palabras son mis brazos

y estoy contigo

soy contigo

ahora.

Abrazados.

Almarados.

Miel

Hola amig@s.

Vivimos tiempos amargos, por eso, quiero compartir con todos vosotros otro poema de Tonino Guerra de su poemario La miel (una auténtica obra de arte). Espero que os guste y os edulce el amargor. Un abrazo:

 

CANTO SEGUNDO

 

Esta mañana, nada más salir al jardín

ya me parecía haberme dejado algo en casa.

Dos pasos hasta el albaricoquero

y vuelta a entrar.

 

Ahora ya no tengo nada que hacer

estoy sentado frente a la ventana

y me pregunto ¿Quieres esto? ¿Quieres lo otro?

 

He quemado las páginas de los libros, los calendarios,

los mapas. Para mí, América

ya no existe, Australia nada,

la China es un olor,

Rusia es una telaraña blanca

y África un vaso de agua que soñé.

 

Desde hace dos o tres días voy detrás de Pinela, el campesino,

que va buscando la miel de las abejas silvestres.

Halo

-Hola

-Hola

-¿Sabes un truco

para reducir la mascarilla a los niños?

(Solo se adivinaban unos pequeños ojos negros)

-Sí. Lo que pasa

es que está tan dada de si

que no se puede…

Lleva diez días con la misma…

(No sé por qué no lo pensé antes)

Y es que es lógico.

(si no tienes para comer… menos para una mascarilla)

Es tan lógico como el sol;

este mismo sol que va a salir mañana

con o sin nosotros; queramos o no

el mismo para todos y a la vez

tan diferente.

Ayer también apareció otro

espléndido halo solar

bajo el comedor social.

halo2

halo

 

 

 

Manos de lejía

La lejía me da nostalgia.

Ahora que ese olor puebla mis manos

al limpiar toda mi vida

por la plaga.

Y no es por ese juego fonético de la ge

o jota.

Ni por empezar un poema garabato

o gato.

Éramos cuatro

hermanos que nos habíamos hecho

grandes  -golondrinas que gorjean-

y necesitan comer.

Bocas abiertas al cielo gusano.

Y mi padre cada vez

más viejo

más grávido

más gota

que se escapaba

entre sus manos de carpintero.

Entonces mi madre gladiadora galaxia

cogió la gamuza

para limpiar portales, pisos o

hacer guisos –como tantas guerreras guijarro de mi barrio-

Y cuando llegaba a casa

nos cogía por las mejillas

con sus manos de lejía

y nos besaba y nos decía:

¿qué tal se han portado

mis niños guapos?

 

 

dedicado a todas las limpiadoras del mundo. Gracias

A lo que me refiero

cierra los ojos al viento

pañuelos al viento

y un barco con nombre ciao

vías paralelas hasta ese punto roto

y el tren y el paisaje y una vaca

que mira indolente

el movimiento

el movimiento del viento

en la piel fría como nieve

-si has besado esa frente sabes a lo que me refiero-

nieve silencio

nieve que es viento tiempo congelado

que cae

y cae

único y perdido

como la sombra del reloj de sol

como un cohete espacial

como una estrella fugaz

que pasa

y ya nunca

ya nunca

ventanas de aeropuerto

quiero decir adiós

al pájaro azul

los ojos del pez

en la pescadería saben

a lo que me refiero

 

 

dedicado a mi tio Paco