Café

café

café

solo

o

la importancia

de

una tilde

en la vida

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Sin

Apaga la luz

resulta agradable estar solo

con las manos haciendo

sombras chinescas

en la nada.

Apaga la luz.

Los sueños acá son así.

Las cosas sin son así:

sin alcohol sin azúcar sin nicotina sin cafeína sin amor sin alma

sin nada.

Es algo como estar aquí queriendo estar allí

o

besar con los ojos abiertos.

Me refiero a hueco, a  fachada, a  escenario, a concha vacía, concha vacía que se clava en los pies, a dolor, a dolor por nada. Nada.

O cuando yo

voy en el coche al gimnasio para montar en una bicicleta estática.

O tú mirando a los ojos del móvil mientras me hablas.

Nada. Qué le vamos a hacer… las cosas acá son así

sin:

sin nicotina sin cafeína sin amor sin alma

sin nada.

Exposición Palagrafías

Como encontrate con un viejo amigo o masticar de nuevo palulú… Así me sentí ayer al exponer de nuevo Palagrafias con mi amiga Noelia. Esta vez estaremos expuestos en el centro cultural Alfonso XII en El Pardo (Madrid) durante todo el mes de abril.

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Palagrafias fue un proyecto que llevamos a cabo durante tres años en el que Noelia me facilitaba  fotos artísticas de sus viajes y yo hacía relatos o poemas que me inspiraban.

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La web de contenidos digitales NOBBOT nos ha dedicado un maravilloso artículo al respecto           (    mil gracias 🙂   ):

 

https://www.nobbot.com/off-topic/palagrafias-fotografia-poesia/

 

Os animamos si estáis en Madrid y os vais a tomar algo por El Pardo a que os paséis a vernos.

 

Un abrazo a tod@s.

Íntimo

vamos a hacer una cosa

tú haces como que no estoy

y yo como que no vuelvo

y así

lo dejaremos todo

en una completa renuncia

como si no hubiéramos existido nunca

y entonces muy muy despacio entonces

lentamente

seré una sombra

                                detrás de ti y tú

detrás de la noche

fundirnos

bajo libros descuadernados

(aquellos que acontecen en pequeños milagros instantáneos y dan valor de eternidad al momento)

y estaremos a salvo

y nadie podrá entrar aquí

a nuestro lugar

al lugar íntimo donde duermen los pájaros

 

 

Inspirado en la película “Hierro 3”

Persianas

persianas

Persianas a medio bajar.

Persianas corridas en un rayo de luz.

Persianas luciérnagas en la noche.

Persianas perdidas entre los escombros.

Persianas que duelen a cerrado.

Persianas colmena

de avispas.

Persianas nido de golondrina.

Persianas cada vez más pequeñas cada vez más soga.

Persianas como bloque de edificios.

Persianas párpado azules de tristeza.

Persianas peregrinas con rincones arista.

Persianas mensaje en morse    (. . . – – – . . .)

Persianas bajadas, descuadradas, enrolladas.

Persianas ásperas.

Persianas entre el aire de los pájaros

y tú.

A veces

A la sombra de dos prunos en flor

dos ancianos –un matrimonio- sentados.

Entre ellos,

entre la sombra y sus piernas,

un perro dálmata.

También anciano.

A veces lo mira -a él- que le da algo de comida.

A veces la mira -a ella- que le acaricia.

A veces

se tumba y las manchas de su piel coinciden

con las sombras de las flores.

A veces la vida -no sé-  a veces…

mientras caen los pétalos

en la luz.

 

dedicado a mi amigo Juan Carlos

 

 

 

 

Cuando lo vi tuve que dar la vuelta y parar el coche y hacerle una foto. Os prometo, si queréis, en la próxima entrada os la enseño. Pero es que a veces tanta belleza duele y las palabras o las fotos siempre quedan tan lejos…

Los mirlos no

Rothko_OrangeAndYellow_1956

espacios amarillos

                            guías telefónicas

                                                       hojas

de papel reciclado

nuestras fotos que se hacen cada vez más sepias cada vez más borrosas

perdido en un horizonte de adentros

el puente eternamente puente

en mitad de un mar

amarillo

sin orillas

¿te has fijado que las huellas también son ausencia?

hoy han talado el árbol donde

jugaba a ser Arconada

y los mirlos no

cantan

¿por qué ya no cantan?

Single

45 RPM era

la velocidad de las canciones

de antes.

Venían en discos pequeños

que se movían rápido.

No sé si es

por lo pequeño

o por lo rápido

por lo que pensé en ellos

cuando vi el rabo del teckel moverse

como un limpiaparabrisas en la tormenta.

Esperaba en la puerta del metro

y vio que su dueña subía

por las escaleras.

Sonaba a Stayin´ Alive

de los Bee Gees

perrete

El dolor

cigarro

Y despertó

y no era la misma persona.

Los ojos ventanas del  Hotel Nadie

suelen hacer estas cosas…

Algo parecido a las agujas tranquilas

invisibles divergentes.

Hecho pedazos a medio

camino de un círculo perfecto

y una espiral infinita

-Sus otros yo-

Se quedó quieto y no estaba solo.

No estaba solo:

-¿Aún fumas?

-No ya no

-Pues lo harás

Y se apagó la brasa en el brazo

buscando la vida en

el dolor.

La alegría del vino

Hola amigxs.

En la primera entrada del año pasado anuncié con inmensa alegría la publicación del poemario El secreto de Zelda Zonk. Y este año, quiero estrenarlo, con otra: La cofradía del vino de Navarra ha tenido a bien premiar una obra mia; pero lo más importante ha sido la acogida recibida y el descubriento de personas tan maravillosas.

Agradecer a los responsables del Parador Nacional de Olite, a los miembros del jurado,  a los miembros del Ayuntamiento, al Alcalde de Olite, a los miembros de cultura de la Diputación de Navarra y demás entidades colaboradoras. Pero sobre todo (y para ellos no tengo suficientes palabras de agradecimiento) a toda la cofradía del vino y en particular al cofrade Javier por el calor recibido.

La alegría del vino acercando nuestros corazones…

Os dejo el video de parte del evento:

 

Y si queréis leer la obra “Gazapo” la podéis encontrar al final de esta noticia:

 

http://www.olite.com.es/NOTICIAS/2019/01/190113_16.php?orden=4436

 

Muchas gracias a todxos.

 

Un abrazo de corazón.

Invisible imparable

TEMPORAL NIEVE GALICIA

Paseo por el barrio de mis padres donde crecí. Son las seis de la tarde y es de noche. Otoño y frio y viento. Busco en el andar-anclar mis recuerdos en las tiendas que aún perduran;  las busco como el marinero al faro en alta mar. Resisten el estanco y la farmacia; es lo que tienen las drogas siempre están ahí; siempre seremos yonquis o enfermos aunque nos creamos sanados. Ahora Don Carlos, el farmacéutico, no está. Es su hijo Carlos el que despacha la botica. Recuerdo la delicadeza con la que cortaba los códigos de barra de las cajas para luego pegarlas en las recetas como si fueran cromos… Y pienso si su hijo hará lo mismo y si él algún día acabó la colección. Hay que tener cuidado de no tropezar porque las raíces de los árboles, ahora grandes, han levantado las aceras como si el pasado reclamara su espacio. Por eso, a esta hora, ya no pasean los habitantes de este barrio. Son mayores y temen caer.  Por eso las calles están solas y ya solo pasean los amarillos de las hojas de la mano del viento. ¿Qué tal? Bien, y tú qué tal. Bien. Es un viejo amigo. Nuestra conversación no supera tres palabras; y después de los abrazos nos miramos extraños sin saber qué decir. Congelados en el tiempo como los cromos de Don Carlos. Adiós, me alegro de verte. Adiós. Y huimos porque ya no sabemos a qué jugar ni cuando dejamos de hacerlo. Cruzo la calle hacia los edificios nuevos pero algo me retiene… es un olor a verde, un olor como a hierba recién cortada, un olor tan familiar como el café recién hecho al entrar en casa. Han podado unos laureles y desde sus ramas la savia nueva brota. Invisible. Brota imparable camino a la primavera. Mañana seguro que vendrán algunas madres, de las de antes, para coger algunas hojas. Y secarlas. Y echarlas en las lentejas… algún día. Como el otoño con la vida.

Reflejo

luces

Sentada junto a la ventana del autobús;

-el 27-

miraba cómo habían vestido las calles.

Y aunque era evidente su fatiga:

tobillos hinchados, ojeras, piel cetrina

-todavía llevaba los pantalones del uniforme-

Las luces de Navidad se reflejaban en sus ojos.

Y sonreía…

Sombras blancas

 

Éramos sombras blancas

que significan no.

Éramos perderse fuera

dentro de ti y de mí

(No importa el final

donde aniquilarnos)

Éramos un infierno

y un silencio.

La geometría perfecta de hacerse daño.

Éramos tres o cuatro

minutos de follar.

¿Para qué? Perdona.

No quería. Perdona.

Éramos tiburones

en un mar de sangre.

 

 

tiburón

soy/yos buscando

las luces apagadas del laberinto

inmensos rincones silenciosos

caminar por adivinación

dar media vuelta e intentar

equivocarme de nuevo

la pared de kilómetros y kilómetros de hueco

la palabra existir

debería sembrarse por un jardinero

en un solar –abandonado- donde

solo crezcan escombros

la luz de la linterna

en profundidades jamás vistas

alegría, horror y Dios

acuerdan no decir nada

seguir el rastro de las sombras

dije yo silencioso yo “hola”

Hola. Hola. Soy yo.

Estoy aquí.

Yo no… consiguió murmurar el eco.