Tiburón-hombre

Gira la cabeza y la mirada clava tiburón en la carne.

[Hombre 1]: Vamos hasta donde quieras, vamos, no tengo miedo.

[Hombre 2]: Nos matamos, si quieres, no tengo miedo.

No. Lo perdí de niño en el patio del colegio cuando decidí apretar los puños y pelear. Cuando estaba tragando polvo y arena y pelear. Era eso o escapar toda mi vida de mí. Y la aleta dorsal nació sola y los dientes se apretaron a la mandíbula. Ya no es un hombre aquel que está frente a ti, ni un hermano, ni un padre, ni un hijo. Es una cosa que hay que destruir, romper, quebrar, matar, matar.

[Hombre 3]: Luego; no importa luego. Solo ahora.

Él o tú. Ahora. Se me inflama el pecho y la sangre torrente por las venas; las aletas de la nariz/agallas se abren y algo estalla y algo sube por las entrañas y mi único pensamiento es morder. Todo es túnel, túnel absoluto, túnel punta de cuchillo y al otro extremo aquello que necesito voraz no-exista:

dientes y cuchillos, dientes-y-cuchillos, dientesycuchillos vvvvvdientesycuchillosvvvvv

El resto son trapos: prendas del disfraz con las que el tiburón se viste de hombre y puedes leerlas en los libros de Historia.

 

 

TIBURÓN // Hipócrita hombre di que tú no eres así/que soy un monstruo/que debo ir a la cárcel/al manicomio/a una isla desierta, al infierno./Mientras sigues nadando en el mar de sangriento/ en el Mar en Guerra./ Y ella, generación y generación de mujer/ criando carne para nosotros/ devorarla/por instinto.

Teatrema del libro El secreto de Zelda Zonk

Belleza voraz

pero estaba por todas partes

en los ojos cerrados en el espejo

detrás de las puertas estaba

tan dolorosamente animal

tan devastador monstruo río

demasiado fuego            fuego

como lluvia carnívora que hace espirales

en las sombras en los sombreros y en las simas

de la cordura

campos de amapolas que apuñalan el cielo

con su rojo feroz

dejan un rastro de sangre en minúsculas gotas

sobre el trigal

duele duele

olor a tormenta  y a rosas y a espinas

zarpazos de belleza voraz

no mires atrás no mires

la bestia está en ti

ya es demasiado tarde

el deseo te arrastra compulsivo

torrente poema

de barro ramas ruinas

haciendo una presa en el corazón

apunto de estallar