Ventanas encendidas

Ventanas encendidas que observan como monstruos en la noche

no desesperan ni esperan sin más;

son chicles pegados en la puerta del metro.

He cerrado los ojos y he visto el mar.

Imagino que el ruido de los coches son las olas.

Como el agua busco la forma.

Buscaba la poesía y encontré el dolor.

Por favor,  dispárennos tenemos al enemigo dentro.

Bang-bang  el enemigo está dentro.

Cómo te puedo decir lo que existe

entre la palabra y el silencio.

El espacio amarillo entre la pared y yo donde revolotea la mosca.

El último cuadro donde Van Gogh hablaba

de un campo de trigo volado por unos cuervos.

Qué te puedo decir de su tristeza azul -dime

del amarillo, el verde, el negro –di-.

Solo

que la mosca se estrella transparente contra la ventana

y la he abierto para poder escapar.

Hablo de eso transparente que no te deja escapar.

Bang     

                bang  

está el enemigo dentro.

Ventanas encendidas como monstruos en la noche

no desesperan

te esperan sin más.

Son sonidos vacíos como las haches

casi transparentes

casi como nosotros

que buscan a ombres sin herrores.

El dolor

cigarro

Y despertó

y no era la misma persona.

Los ojos ventanas del  Hotel Nadie

suelen hacer estas cosas…

Algo parecido a las agujas tranquilas

invisibles divergentes.

Hecho pedazos a medio

camino de un círculo perfecto

y una espiral infinita

-Sus otros yo-

Se quedó quieto y no estaba solo.

No estaba solo:

-¿Aún fumas?

-No ya no

-Pues lo harás

Y se apagó la brasa en el brazo

buscando la vida en

el dolor.