A lo Vermeer

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La Rosaleda

La rosaleda

En el mes de mayo

por la noche

después de haber trabajado

todo el día

llegaba con un ramo de rosas

que había cortado (robado)

de la fábrica de enfrente.

-¿Por qué las traes? ¿no ves que se van a morir?

-Se van a morir de todas formas -contestaba.

Ella sonreía.

Él nos llevaba todos los años

a La Rosaleda.

a mi padre

tajo

El trabajo alienado arrebata al hombre, arrebata su vida genérica […]”

C. Marx – Manuscritos de filosofía y economía –

te olvídate ya de mí

no soy yo

              otro.

el que camina, el que

respira otro,

o nunca fui y esto

        y aquello

era – pasado perfecto –

espej-

ismo o

espej

o

esquina de espejos

que dimensión

                      a dimensión

te engáñate te repite

te pudiste

ser

en algún otro lugar y en

alguna otra persona

fuera del tajo.