Algunas cosas sin importancia

Como ves

he aprendido a olvidarte

y ya casi ningún ruido me recu rda a tu voz.

Apenas los atard ceres

son difere tes y los nombres

d los niños q e imaginamos

ya no duelen como avispas.

Ya ves, ya casi ni se notan

los rotos y l s costurones de mi traje

aunq e por los bolsillos se me caigan, a veces,

las mañanas, los otoños y las flores amarillas

que t regalaba.

He cortado esos trocitos

de ti en mí

que se me h cían insoportables y los he dejado

en el trastero.

(En la basura todavía no puedo, no puedo)

Trocitos qu sin querer -inesperad mente-

aparecen en el yogurt, en el helado de limón o traídos por las olas…

Y es entonces cuand mi corazón se me quiere volar del pecho

y la jaula d mis huesos cruje

como un rollito de primavera.

Ya ves, que soy casi el mismo

que conociste

y además las flores tienen cierta afinidad por l s grietas.

No te preocupes -ya ves- solo han desaparecido

para olvidart

algunas cosas sin importancia

como la luna,

la mar

y algunas pequeñas letras de t nombre.

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Incapaz

Si te dijera que

la poesía

está

en la flor del laurel de unos días de junio; en el

aleteo de las hojas que caen por el viento

también en primavera;

en los amarillos –en todos los amarillos-

de los dientes de león; en el humo

de aquel cigarro que asciende y asciende y asciende

hasta el lugar donde habita el olvido

y

sobre todo

en ese abuelo

que se acerca encorvado y se sienta

con su barba blanca turbante blanco chilaba blanca

y en todas

y cada una

de las arrugas de sus manos.

Os lo aseguro. Sí, os lo aseguro,  está ahí la poesía.

El resto es

mi incapacidad de nombrarla.

La Amor

ya amor oscuro

amor ya llorando

belleza arrebatadora amor

tierra amor tierra

que arrastra al invierno

mis últimas y mis primeras

noches aguas

que vuela hasta las gaviotas

y hace puentes

entre nosotros y el viento

somos de viento

y toca la invisible la imposible amor

que deslumbra

la impetuosa amor que arranca

la incomprensible amor

que relámpago

y brota

y miedo

y ráfagas de qué sé yo

repican entre nosotros

ya casi verdes

ya casi primaveras

crecemos como árboles entre las rocas

donde se oliva la luz

y nos despierta adolescentes

otra vez adolescentes

miembro fantasma

dicen los soldados

que han perdido un brazo o una pierna

que todavía pasados muchos años

les duele

les pica

incluso sienten cómo se mueven

sus dedos

o los rayos del sol

en la piel

hasta hay veces que notan

cómo se posa alguna mosca molesta

en ese yo ausente

así, de esta manera, es cierto

que pueden vivir

sin él o sin ella

pero también es cierto

que no hay día, hora, minuto que no se acuerden

de ellos

-aunque sea de una manera inconsciente-

siempre

imagino que a esta altura de poema

ya sabrás

que no te estoy hablando de soldados

Zeta

ojo

Tenéis suerte que sea un zote para los números.

Por eso busqué otras ecuaciones y fórmulas en poemas.

Letras que decían verdades como principios matemáticos.

Aproximaciones en verso a las incertidumbres de Heisenberg.

Sí, tenéis suerte, lamentablemente me convertí

en otro inofensivo poeta

que se emociona con el sol después de la tormenta

o con los primeros brotes de un bosque quemado

o al ver

un pétalo blanco en una fresa y pensar

que antes fue una flor.

Es una suerte que llore con muchas películas

y ría con casi todo

y a casi nada le de importancia.

Sí, tenéis suerte, mucha suerte.

Porque nunca entendí por qué

menos por menos es más

o a despejar la incógnita de mi vida.

Los números se negaron a hablarme y en silencio busqué su belleza

en otros mundos.

Porque lo tengo claro, si no hubiera sido un zote

(con zeta de zafio, zurdo… zaíno) para los números

habría sido microbiólogo.

Y ahora estaría creando un poema con forma de virus

para acabar con todos… Cabrones.

doce monos

 

 
a el Toni
al Dr. Gang
y a todos los que lo hemos deseado alguna vez

Héroes

Bajas la persiana / Cierro la puerta.

Tu sonrisa rebota en las paredes

como en una caracola.

Jugamos

a las penumbras  y somos niños otra vez.

Sombras que se buscan

en la oscuridad

absoluta

donde los espejos son inútiles

y los yos se pierden.

Nos abrimos, nos abrimos como plantas a la luz

a través del eco de nuestras palabras:

 

-¿Dónde estás? – digo

-No sé dónde estoy. Marco

-Polo

-Marco

-¿Sabes una cosa?

-¿Qué?

-Que los pulpos tienen como ojos en la piel.

-¿Sí?

-Sí. Por eso pueden cambiar de color.

 

A tientas, entre las estanterías, entre los libros;

sí, sobre todo entre los libros, te encuentro en una radio

cuando le doy al “ON”

y suena una guitarra

Shhhh  Escucha

somos el sonido de esa  guitarra

(de Bowie

en Heroes)

Y nos buscamos.

Nos buscamos a través de los pasillos, por las sillas, por las mesas

como dos sombras sedientas

de un solo cuerpo.

Cruzamos puertas cruzamos espacios

inmensos

con nuestras manos

a tientas

donde todo es miedo y arista y esquina y dolor.

Pero nos necesitamos

>We can be heroes >

como necesita la alegría a la muerte.

>We can be heroes. Just for one day>

 

-Marco

-Polo

-¿Sabes otra cosa?

-¿Qué?

-Que los pulpos también tienen como bocas en los tentáculos.

-¿Sí?

-Sí, así saben sin ver si necesitan aquello que… Oye

-¿Qué?

-¿Esto que hay en el suelo es tu jersey?

-Sabes mucho de pulpos pero poco de mujeres. Eres muy tonto ¿Lo sabes?

-Sí

 

Nadamos por las paredes sobre el sonido de las plantas.

Nadamos >Like the dolphins, like dolphins can swim>

Y sigo tus huellas.

Y venteo tu presencia como un animal

hasta que desnudos

los árboles en invierno

los seres que nacen

nos encontramos nos encontramos

apenas

en un roce una brisa un abrazo

un abrazo   (de pulpo –pienso-)

 

absoluto

 

como si solo hubiéramos sido creados para este momento.

 

>We can be heroes>

>We can be heroes. Just for one day>

 

 

Sobre todo feos

feos

Quiere ser joven.

Quiere ser gracioso.

Quiere ser inteligente.

Quiere ser pacífico.

Quiere ser guapa.

Quiere ser modesta.

Quiere ser cuerdo.

Quiere oler bien.

Quiere ser segura.

Quiere ser modesto.

Quiere ser maestro.

Quiere ser bruja.

Quiere ser adolescente.

Quiere ser sabio.

Quiere ser pelota.

Quiere ser silencio.

Quiere ser susto.

Quiere ser árbol.

Los poetas somos

feos y raros.

Mariposas

A  veces –pocas-

una mariposa

se posa

en un pensamiento –idea o flor-

y se convierte –por así decirlo-

en una espiral de belleza.

(Nota: Pensar más tarde

en la palabra “pensa-miento”

si pensar y mentir

es lo mismo. Yo creo que no. Pero…)

Por dónde iba…

Sí, en espiral de belleza…

Menos veces –aún-

unos ojos

presencian este acto

–como una obra de teatro

minúscula, única y dulce-

Dura, lo que dura, un aleteo.

Y es gratuita como la amistad.

He visto tus manos

haciendo mariposas

con alas de color de versos.

regalo soraya

 

Dedicado a mi amiga y poeta, Soraya, en el día de su cumpleaños.

Nota al pie

Llueve en la habitación.

Si esto

fuera un verso

podría ser un buen verso

para empezar un poema.

Un poema de amor, desamor

de paso del tiempo o

uno de esos que

no entiendo

pero amo.

Podría ser hermoso

y alegre

y quizás alguien

en algún lugar

lo leyera

y lo hiciera suyo.

Pero no.

“Llueve en la habitación”   *

no es un verso.

 

 

*La gotera ocupaba toda la sala// Sala 1 del hospital// Habían colocado unos plásticos a modo de guía para que las gotas -caprichosas- no tuvieran otro recorrido hacia suelo// que al cubo// Esperábamos nuestro turno// El mío 16 A// Y esperábamos viendo cómo se llenaba igual que una clepsidra grotesca// Llueve en la habitación// Ahora los hospitales los llaman Fundaciones y el dinero público lo gastan -gota a gota- de forma privada// Se está desbordando//Llueve en la habitación// Por desgracia, algunos pacientes, no somos rentables.

Humus

humus

Volveré a ti, madre.

Descansaré en tu vientre cálido

de luz

y leche dulce.

Volveré a ti

y podré devolverte al fin

parte

de lo que te he robado.

-siendo esta vez yo

el alimento y el poema-

Mamá, volveré a ti

y descansaré

del hombre,

de aquello que pesa,

y seré -alado-

entero contigo

en tus nubes, con el mar

y la lluvia.

Autocomplétame 2.0

Lo.

Lo que escondían sus ojos.

Lo imposible.

Lo mejor de mí.

Lo mejor de nuestras vidas.

Lo que me gusta de ti

y me gustaría decirte.

Lo que la verdad importa

y el viento se llevó.

Lo que el viento se llevó   – es tu película favorita-

El viento.

El viento se levanta.

El viento en los sauces, en otoño, en Cádiz.

El viento en las nubes.

Lo que mueve las nubes.

El viento.

Lo que mueve el mundo.

Lo que mueve el voto americano –es incógnita como tú-

Lo que mueve mi vida.

Mi vida.

Mi vida extra.

Mi vida eres tú.

Tú.

Tú tan bonita.

Tú, tan lejos.

Tan solo.

Solo.

Solo un segundo.

Solo un segundo tú y yo

tú y yo –otra vez-.

Solo amor.

Amor.

Amor y dolor.

Amor eterno.

Eterno retorno.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos  -es mi película favorita-

y que nunca te olvida.

Eterno retorno

a ti.

A ti tan bonita.

A ti tan lejos.

A ti mujer.

A ti mujer poema.

Poema

que se autocompleta

contigo.

Autores: Autocompletar Google y un servidor.

helado de limón

excusas

abro la puerta y me digo a mi misma

que soy fuerte  como un helado de limón

que en las escaleras hay un juguete

con una sonrisa y una lágrima

en el suelo

que hay un lugar para volver

un lugar para juntos

 y nadie más

dulce helado de limón otra vez en el suelo

y los tambores tocan verdad

igual que las campanas tocan a muerto

y me digo a mi misma

que soy buena

y fuerte

y que puedo sin ti

y me digo a mi misma

y me cuento yo qué sé

-cualquier excusa-

para seguir rompiéndonos juntos

Juntas

Ella le peinaba las cejas

mientras le hablaba.

Ella, llegadas a un punto

de la conversación, la abrazó.

Hablaban de

las compras de Reyes que otra vez

les había tocado -a ellas-

hacer.

Llevaban las dos anillos

de la misma marca o

de la misma forma, no sé.

(un delfín).

Estaban juntas, muy juntas

-como esos anillos al dedo-

sentadas en el metro.

Y reían ¡Cómo reían!

Ella calzaba unos zapatos

de piel con tacón cuadrado.

Ella

unas zapatillas deportivas.