A las ocho de la tarde

A las ocho de la tarde aplaudimos

a las valientes

a los que ya no están

y a los que están

pero están solos… Aplaudimos

para animarles

para animarnos

para animar al vecino que iluminaba con su linterna

y parece que hoy no sale;

para que el bebé de la terraza de enfrente siga bailando alegre

al ritmo de las palmas;

y para que este trueno se llueve la tristeza.

A las ocho

de la tarde aplaudimos;

bueno, no es la a las ocho

(siempre empieza unos minutos antes)

es como si los dioses del tiempo fueran rocieros -pienso

y no pudieran esperar más

para saltar la verja

de nuestra soledad ventana.

A las ocho de la tarde aplaudimos

y las nubes pasan y los toldos se ondulan y los días se alargan

y las palomas vuelan asustadas

a las ocho de la tarde… te llamo

después del aplauso ¿Vale?

 

con mi agradecimiento infinito a los sanitarios

Manos de lejía

La lejía me da nostalgia.

Ahora que ese olor puebla mis manos

al limpiar toda mi vida

por la plaga.

Y no es por ese juego fonético de la ge

o jota.

Ni por empezar un poema garabato

o gato.

Éramos cuatro

hermanos que nos habíamos hecho

grandes  -golondrinas que gorjean-

y necesitan comer.

Bocas abiertas al cielo gusano.

Y mi padre cada vez

más viejo

más grávido

más gota

que se escapaba

entre sus manos de carpintero.

Entonces mi madre gladiadora galaxia

cogió la gamuza

para limpiar portales, pisos o

hacer guisos –como tantas guerreras guijarro de mi barrio-

Y cuando llegaba a casa

nos cogía por las mejillas

con sus manos de lejía

y nos besaba y nos decía:

¿qué tal se han portado

mis niños guapos?

 

 

dedicado a todas las limpiadoras del mundo. Gracias

A lo que me refiero

cierra los ojos al viento

pañuelos al viento

y un barco con nombre ciao

vías paralelas hasta ese punto roto

y el tren y el paisaje y una vaca

que mira indolente

el movimiento

el movimiento del viento

en la piel fría como nieve

-si has besado esa frente sabes a lo que me refiero-

nieve silencio

nieve que es viento tiempo congelado

que cae

y cae

único y perdido

como la sombra del reloj de sol

como un cohete espacial

como una estrella fugaz

que pasa

y ya nunca

ya nunca

ventanas de aeropuerto

quiero decir adiós

al pájaro azul

los ojos del pez

en la pescadería saben

a lo que me refiero

 

 

dedicado a mi tio Paco