Termodinámica del deseo

Detrás del frigorífico rojo

no hay un frigorífico rojo.

Quiero decir, los atrases

donde habita la sed

no es rojo.

Quiero decir tubos.

Quiero decir rejillas.

Quiero decir condensadores.

Quiero decir motor.

Sí, sobre todo motor.

El motor corazón ruido negro

que comprime, empuja, arrastra

a lo que podríamos llamar

un gas o una sangre

-depende del mamífero mecánico que hablemos-

para robar, quitar, arrancar

el calor de los cuerpos.

Sí, sobre todo el calor cuerpos.

Y así, de esta manera

conseguir el frio.

El frio blanco.

El frio crunchy.

El frio muertos.

El frío

dentro de ahí

donde no quieres

que las cosas se pudran.

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Manzanas mordidas

labios

La ciudad está repleta

de niñas iguana

agarradas a las farolas, sobre

los coches,

en el suelo. Nieva

pétalos flor de miércoles

o almendro.

-Es cualquier día 29 de febrero soleado –

Sensualmente

unos labios gruesos cruzan la calle

y me miran

como miran las serpientes.

Y vuelvo a recordar

a qué

sabe el color rojo.

 

Los ciervos escapan de mi pecho

corazones de manzanas mordidas.