Bebé delfín

El agua se da un banquete

con los hijos del sol.

Clavan sus caras en el horizonte

doradas cosas en el cielo.

Ignoran borrosos el azar.

Y poco a poco

la playa se llena

desnudos,

en silencio,

se llena

de verdad las orillas.

El blanco –casi rojo-

observa y tuitea expiando su culpa  (ese aparato también lleva coltán):

 

Un hombre muerto en las playas #Cádiz #vergüenza #inmigración

 

Mientras otro, un culturista tatuado,

bestialmente,

se hace fotos con un bebé delfín

moribundo.

 

 

 

Poema de El libro rojo

El mirlo argentino

Cantás o ardés

o tirás muertos al vertedero.

–dice en perfecto argentino-

Extensiones de pestañas

o sustancias tóxicas podés encontrar allá.

Mientras vos acá con

la familia de un millón de dólares.

Sabés: Ríen las urracas también…

<señala con el dedo>

¿Entendés pelotudo?. ¿Entendés?

Con vos.

Con vuestro “AI-FON”, con todas esas pelotudeces

que solo sirven para ser infelis.

Y acá todo.

Y allá nanai.

¿Sabés lo que es el COLTAN, por ejemplo?

Y luego, pobrés negritos, pobrés.

<coge la botella y bebe>

Y te buscás en los espejos.

Y triste te preguntás

cuál fue el día

en que las gaviotas

decidieron cambiar

el mar

por los vertederos.

Cantás o ardés. Amigo.

Si no se sabe es como si no existiera.

«Fifteen men on the dead man’s chest

…Yo-ho-ho, and a bottle of rum!

Drink and the devil had done for the rest

…Yo-ho-ho, and a bottle of rum!»

 

Muere un bebé arrojado por la ventana

-dice el periódico- . <Bebo>

Y queda

algún resto de enero

en la escobilla del váter.

Al día siguiente

una nueva traición

que comienza hoy.

Y mañana

quierás o no

saldrá el Sol otra ves –dijo al despedirse

Y a veces –pocas-

-demasiado pocas-

cantará un mirlo escondido

en la calle vacía

al salir del bar.