Humus

humus

Volveré a ti, madre.

Descansaré en tu vientre cálido

de luz

y leche dulce.

Volveré a ti

y podré devolverte al fin

parte

de lo que te he robado.

-siendo esta vez yo

el alimento y el poema-

Mamá, volveré a ti

y descansaré

del hombre,

de aquello que pesa,

y seré -alado-

entero contigo

en tus nubes, con el mar

y la lluvia.

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NEANDERTAL

manos

Más allá

del muro azul

está estrellado de flores.

Hemos huido a la frontera donde

ay  algo todavía.

Sonríe –dice la radio- porque

es jueves y ha dejado de llover.

Los charcos y la brisa,

como decirlo, olean la cebada.

Huele a amarillo.

Y una perdiz macho cuchichía

contra el viento

igual que un faro en la niebla:

Loco de amor dice dónde estás

dice dónde estás.

Y el camino

al Este y el camino al Sur y yo

inútilmente sombra

respiro fotografías.

-o lo que es peor-

Días más tarde,

intento pintar paisajes

con palabras ceniza

como el Neandertal en su cueva.

Querida Frida

Frida

Querida Frida.
Las mañanas son menos luces y los atardeceres más grises.
Las palabras tan secas y saber
que las golondrinas, algún día, no;
que yo algún día no.
Ahora te comprendo ¿Sabes?
Aquello del dolor que me decías
en tus letras futuras.
He despertado el domingo y seguía cayendo.
Y todo parece que Paracetamol y Diazepan y el mundo es una cama
de la que no quieres salir.
Frida.
Te extraño muchísimo. Aunque
Diego dice que acabará el fresco el día 20.
No te fíes de ese sapo.
La otra noche vi
que alguien había pintado en la pared y en el suelo
la silueta de una señal de STOP.
La única farola de la calle se enciende a las nueve ¿Sabes?
Y poco a poco
según cae la noche y los colores se apagan y solo queda
su luz naranja;
puedes ver cómo coinciden la sombra y el grafiti.
Así, quietos, durante toda la noche, como
dos amantes.

Mi alada de Coyoacán. Siempre tuyo

Llamadme Manuel

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Llamadme Manuel.

Vendo

por un jueves cualquiera un osario de días.

Interesados: llamen a gritos al tren que se va.

Y espere.

Soy las 9:15.

Y lo voy a congelar por si luego vale (como la comida)

en un papel

arrugado heces días. Escribo: “He visto

algo parecido a un colibrí en una furgoneta de un matadero:

el costillar rojo sobre el negro de la caja,

el blanco todavía

del mandil del carnicero saliendo de la sombra,

un cubo azul eléctrico

con no sé qué dentro (imagino cosas blandas

que pesan*)”

Hay algo amarillo que no escribo.

Sí, algo amarillo,

que se me olvidó anotar en el recuerdo naranja.

Y la luz oblicua de la mañana y las largas sombras de invierno y el vaho de

las alcantarillas y yo

que no sé para qué, ni por qué

veo en ellos un cuadro cubista y una cierta

simetría conmigo –caníbal-

que me entran ganas de comer una manzana.

* Cabezas de pollo, cartílagos, grasa y huesos pequeños que triturarán y mezclarán en hamburguesas para que la gente-rápida Tragabolas ®

Foto: Lydia Martín
Lugar: Por las calles de Catania.