Humus

humus

Volveré a ti, madre.

Descansaré en tu vientre cálido

de luz

y leche dulce.

Volveré a ti

y podré devolverte al fin

parte

de lo que te he robado.

-siendo esta vez yo

el alimento y el poema-

Mamá, volveré a ti

y descansaré

del hombre,

de aquello que pesa,

y seré -alado-

entero contigo

en tus nubes, con el mar

y la lluvia.

Instinto suicida

31-001-2

Porque nací con instinto suicida

tengo una constate voracidad de infinito

que me empuja a las estrellas

y a las vías del tren.

Quizás, si fuera aviador,

no tendría que asomarme a las ventanas

en un intento infantil

de arrimarme al horizonte;

no tendría que mirar al cielo

como ave con ala rota,

ni perseguir

la sombra de los pájaros.

Abismado, sólo intento sobrevivir

a un mundo interior que me aleja,

en un eterno anhelo al mar

y una inolvidable melancolía

por las montañas.

Allí, donde nacen…

allí, madre, necesito ir.

 

(atardecer, lavanda, colibrí)

 

Siento perder la vida que me diste

buscando.

 

Fotografía/collage: Luis María Ortega Chamarro
Poema: Manuel Alonso

La chica mandarina

mandarina

                                 La chica

                                 en sudadera y pantalón

                                 corto

                                 sentada sobre

                                  el muro

                                  comiendo una mandarina

                                  mientras llueve.

                                   Tan fresca y

                                   tan dulce.

He dejado una manzana

manzana
He dejado una manzana en el coche
porque es verano, porque
allí dentro
al sol
se cocerá como en un horno.
Era bella y roja y yo
la veré agonizar decrépita:
arrugarse, oscurecerse,
tocar pegajosa  la descomposición
y pasar la lengua.
Oler su perfume como
a flor muerta. Dulce.
-Ella me dijo siempre-
Aquel gordo que conocí
también
decía querer mucho a su perro
pero se le olvidó
allí dentro
mientras se emborrachaba.

Poema y fotografía: Manuel Alonso
Publicado originalmente en Salto al Reverso http://saltoalreverso.com/

Se va

se va

…en el puente

sobre la autopista

veo pasar los coches.

Azul, negro, blanco, blanco, azul, rojo, gris, amarillo.

Está atardeciendo y las sombras

se alargan como chicle.

(No se quieren despegar del suelo)

Cuatro chicas –en otro lugar-

dos de ellas con velo

se hacen fotos:

detrás una cascada;

los arreboles se reflejan en su piel blanquísima

y los últimos rayos

de luz

brillan en sus lentejuelas.

-¿O son sus ojos? – Ríen.

Y mientras, pasan los coches :

Azul, negro, blanco, blanco, azul, rojo, gris, amarillo.

Pasan indolentes,

furiosos,

tristes…

Pasan como si a pocos metros de allí

no hubiera unos arces otoñando

en un jardín

de un hospital:

una habitación, una ventana, un amigo

que se va.

 

 

 

Poema dedicado a Juan Antonio, amigo y compañero de manifestaciones
que nos dejó este año en una tarde de otoño.

Salud compañero.