Nuevo canto

Solo quedan los botones

y una zanahoria seca

de nuestro

muñeco de nieve.

Apagaron, hace unos días ya,

las luces de los árboles.

Y las calles son más ásperas

más motosierra.

Las torres de alta tensión

se alejan

hacía un atardecer imaginado

cuando eres ciudad.

Y paseas y piensas que

las jaulas y las armas

las hacen los mismos.

Aquí todo se mezcla.

Todo se mezcla, amor,

no sé si bien o mal

como la piña en la pizza

como la alegría y la muerte.

Pronto florecerán los almendros.

Los días son más largos.

Y mañana escucharás

un nuevo canto de los mirlos.

Nuevo libro

Hola amigxs.

En primer lugar quiero felicitaros a todxs este nuevo año 2020 que acaba de empezar. Os deseo un año repleto de salud y alegría. Alegría que quiero compartir con vosotrxs anunciando la salida de mi nuevo libro esta primavera. Se llamará Tetris con ladrillos invisibles; ganador del XVIII Premio Internacional de Poesía León Felipe.

Un abrazo de corazón

Manuel.

Single

45 RPM era

la velocidad de las canciones

de antes.

Venían en discos pequeños

que se movían rápido.

No sé si es

por lo pequeño

o por lo rápido

por lo que pensé en ellos

cuando vi el rabo del teckel moverse

como un limpiaparabrisas en la tormenta.

Esperaba en la puerta del metro

y vio que su dueña subía

por las escaleras.

Sonaba a Stayin´ Alive

de los Bee Gees

perrete

La alegría del vino

Hola amigxs.

En la primera entrada del año pasado anuncié con inmensa alegría la publicación del poemario El secreto de Zelda Zonk. Y este año, quiero estrenarlo, con otra: La cofradía del vino de Navarra ha tenido a bien premiar una obra mia; pero lo más importante ha sido la acogida recibida y el descubriento de personas tan maravillosas.

Agradecer a los responsables del Parador Nacional de Olite, a los miembros del jurado,  a los miembros del Ayuntamiento, al Alcalde de Olite, a los miembros de cultura de la Diputación de Navarra y demás entidades colaboradoras. Pero sobre todo (y para ellos no tengo suficientes palabras de agradecimiento) a toda la cofradía del vino y en particular al cofrade Javier por el calor recibido.

La alegría del vino acercando nuestros corazones…

Os dejo el video de parte del evento:

 

Y si queréis leer la obra «Gazapo» la podéis encontrar al final de esta noticia:

 

http://www.olite.com.es/NOTICIAS/2019/01/190113_16.php?orden=4436

 

Muchas gracias a todxos.

 

Un abrazo de corazón.

Invisible imparable

TEMPORAL NIEVE GALICIA

Paseo por el barrio de mis padres donde crecí. Son las seis de la tarde y es de noche. Otoño y frio y viento. Busco en el andar-anclar mis recuerdos en las tiendas que aún perduran;  las busco como el marinero al faro en alta mar. Resisten el estanco y la farmacia; es lo que tienen las drogas siempre están ahí; siempre seremos yonquis o enfermos aunque nos creamos sanados. Ahora Don Carlos, el farmacéutico, no está. Es su hijo Carlos el que despacha la botica. Recuerdo la delicadeza con la que cortaba los códigos de barra de las cajas para luego pegarlas en las recetas como si fueran cromos… Y pienso si su hijo hará lo mismo y si él algún día acabó la colección. Hay que tener cuidado de no tropezar porque las raíces de los árboles, ahora grandes, han levantado las aceras como si el pasado reclamara su espacio. Por eso, a esta hora, ya no pasean los habitantes de este barrio. Son mayores y temen caer.  Por eso las calles están solas y ya solo pasean los amarillos de las hojas de la mano del viento. ¿Qué tal? Bien, y tú qué tal. Bien. Es un viejo amigo. Nuestra conversación no supera tres palabras; y después de los abrazos nos miramos extraños sin saber qué decir. Congelados en el tiempo como los cromos de Don Carlos. Adiós, me alegro de verte. Adiós. Y huimos porque ya no sabemos a qué jugar ni cuando dejamos de hacerlo. Cruzo la calle hacia los edificios nuevos pero algo me retiene… es un olor a verde, un olor como a hierba recién cortada, un olor tan familiar como el café recién hecho al entrar en casa. Han podado unos laureles y desde sus ramas la savia nueva brota. Invisible. Brota imparable camino a la primavera. Mañana seguro que vendrán algunas madres, de las de antes, para coger algunas hojas. Y secarlas. Y echarlas en las lentejas… algún día. Como el otoño con la vida.

Reflejo

luces

Sentada junto a la ventana del autobús;

-el 27-

miraba cómo habían vestido las calles.

Y aunque era evidente su fatiga:

tobillos hinchados, ojeras, piel cetrina

-todavía llevaba los pantalones del uniforme-

Las luces de Navidad se reflejaban en sus ojos.

Y sonreía…

soy/yos buscando

las luces apagadas del laberinto

inmensos rincones silenciosos

caminar por adivinación

dar media vuelta e intentar

equivocarme de nuevo

la pared de kilómetros y kilómetros de hueco

la palabra existir

debería sembrarse por un jardinero

en un solar –abandonado- donde

solo crezcan escombros

la luz de la linterna

en profundidades jamás vistas

alegría, horror y Dios

acuerdan no decir nada

seguir el rastro de las sombras

dije yo silencioso yo “hola”

Hola. Hola. Soy yo.

Estoy aquí.

Yo no… consiguió murmurar el eco.

Imitación a la alegría

En mi pueblo

a las dos de la tarde

(todos los viernes)

frente a la puerta del Ayuntamiento

los gorriones y las palomas

vienen a comer entre pétalos de rosa.

Es una danza ritual

de silencio

interrumpida solo

por su picoteo leve…

algún gorrión protesta y pía

-a veces-

y se va volando

para luego, otra vez, el silencio

-como de nieve-

Qué serena y queda está la plaza ahora

y hace tan poco

la alegría

de la gente gritando:

-¡Vivan los novios!

-¡Vivan las novias!

novias