Débil

La bolsa de plástico

persiguiendo a un camión a través

del aire.

El aire con un leve olor

a flor y pescadería.

El pescadero

que descansa blanco en la puerta

tocando su teléfono toc toc

al sol.

Sol que por un momento

entre dos nubes sucede.

Dos nubes diferentes diferentes siempre.

Momentos

unidos

como por una cadena

donde

el eslabón más débil

soy yo.

 

 

Cuando despertamos y decidimos que es pronto y hacemos el amor y nos volvemos a quedar dormidos.

                              insondable flor

                              abeja alocada

                              acuarela

                              de sed

                              que se lanza

                              y sube

                              y respira

                              mi cuerpo

                              que aletea

                              como una sombra

                              después

                              escucha entonces escucha

                              tus manos

                              tu pulso entonces

                              mientras te veo dormir

                              somos un sueño

                              un abrazo

                              una nube

                              que se aleja

                              delicada

 

El mirlo argentino

Cantás o ardés

o tirás muertos al vertedero.

–dice en perfecto argentino-

Extensiones de pestañas

o sustancias tóxicas podés encontrar allá.

Mientras vos acá con

la familia de un millón de dólares.

Sabés: Ríen las urracas también…

<señala con el dedo>

¿Entendés pelotudo?. ¿Entendés?

Con vos.

Con vuestro “AI-FON”, con todas esas pelotudeces

que solo sirven para ser infelis.

Y acá todo.

Y allá nanai.

¿Sabés lo que es el COLTAN, por ejemplo?

Y luego, pobrés negritos, pobrés.

<coge la botella y bebe>

Y te buscás en los espejos.

Y triste te preguntás

cuál fue el día

en que las gaviotas

decidieron cambiar

el mar

por los vertederos.

Cantás o ardés. Amigo.

Si no se sabe es como si no existiera.

“Fifteen men on the dead man’s chest

…Yo-ho-ho, and a bottle of rum!

Drink and the devil had done for the rest

…Yo-ho-ho, and a bottle of rum!”

 

Muere un bebé arrojado por la ventana

-dice el periódico- . <Bebo>

Y queda

algún resto de enero

en la escobilla del váter.

Al día siguiente

una nueva traición

que comienza hoy.

Y mañana

quierás o no

saldrá el Sol otra ves –dijo al despedirse

Y a veces –pocas-

-demasiado pocas-

cantará un mirlo escondido

en la calle vacía

al salir del bar.

Marthe et Fernand

???????????????????????????????

Lo grabaron en una piedra

que permanece blanca

cuando el resto grisea.

1930

                34

                               81.

 

Je t’aime toujours.

                Je t’aime encore.

                               Je t’aime.

Quién hubiera dicho

que para ser eterno

el amor

se celebraría mejor

detrás

de la iglesia.

 

Poema y audio: Hélène Laurent  (https://lavidaenpoesia.wordpress.com/)

Torpemente

La luna llena sobre París ha transformado en hombre a Denisse– cantaban a la vez en el supermercado: Ella recogía la compra. Él esperaba la cola detrás de la caja. Sonaba esta canción por megafonía: era un viejo tema de los años 80 que ambos conocían y a ambos les llevaba a otro lugar –supongo- por cómo miraban al infinito.¡Auuuuu! lobo hombre en París. Lo hacían de una manera armónica como en una coreografía: ella metía el azúcar, él marcaba el ritmo con el pie; ella metía el pan, él se daba una palmadita en el muslo. Sincronizados. Era tan hermoso verlos bailar como hojas de otoño en una esquina de un día de viento -en espirales amarillas-; verlos compartir, de alguna forma, el mismo aire exhalando-inhalando, exhalando-inhalando la misma melodía… Tan juntos. Tan hondos. Y a la vez separados. Pensé: Si de verdad existe la “media naranja” aquí hay dos partes. Estuve a punto de decirles algo. No sé, que se dejaran el teléfono; que hablaran; que se tomaran un café. No sé. Algo. Pero justo cuando di el primer paso para dirigirme a ellos, comprendí que tenía que ser así; que era una intermitencia de la belleza -de las que por perfectas casi duelen-. Mínima. Efímera. Instantánea. Una estatua de hielo en el desierto. ¡Auuuuu! su nombre es Denisse. Y mi compromiso, intentar devolverla esculpiendo palabras torpemente.

la picota y la cereza

He tirado un día

como el que tira una hoja del calendario.

Y lo único que he hecho es

la cama

y ver fotos viejas.

No sé por qué lo hago, la verdad, no sé.

Creo que es un acto de puro masoquismo o por lo menos

de indolente masoquismo. ( Una mosca

se posa en mi mano y se pasea entre los dedos.)

Es como no-hacer o hacer igual.

¿Has comido sopa de ajo    con pan   alguna vez?

Es sentir que se escapa el autobús

y ni siquiera hacer el intento de correr.

Y dejas que el teléfono suene y suene y suene;

y así las cosas pasan y el agua se escurre

entre los dedos y los dedos de mis pies. Afuera.

Entonces la arena y yo

-un animal cegado en medio de la carretera por los faros del coche-

solo espera que el golpe no sea muy doloroso. Otra vez.

<Aquí se supone que tengo que decir algo parecido a una metáfora que hable de la confusión entre el dolor y la pena. Pero lo único que escucho es el zumbar la mosca que ha salido volando y se estrella desesperada contra la ventana. Una y otra vez. Mira con sus cien ojos a la calle. Una y otra vez>

Así poblado de ayeres, de septiembres y domingos por la tarde

he tenido que buscar la diferencia en el diccionario

entre “melancolía” y “nostalgia”. Y la verdad

no me ha quedado muy claro

es como la picota y la cereza

uno es más dulce

pero ya no sé cuál.