No sé

Hoy he visto

un bellísimo halo solar

sobre Móstoles.

Debajo de él,

en el comedor social,

más de trescientas personas esperan

su bolsa de comida

diaria.

A veces me dan ganas

de llorar

y no sé si es

de belleza

o dolor.

belleza o dolor

 

 

dedicado a todas las personas voluntarias del comedor social San Simón de Rojas

Manos de lejía

La lejía me da nostalgia.

Ahora que ese olor puebla mis manos

al limpiar toda mi vida

por la plaga.

Y no es por ese juego fonético de la ge

o jota.

Ni por empezar un poema garabato

o gato.

Éramos cuatro

hermanos que nos habíamos hecho

grandes  -golondrinas que gorjean-

y necesitan comer.

Bocas abiertas al cielo gusano.

Y mi padre cada vez

más viejo

más grávido

más gota

que se escapaba

entre sus manos de carpintero.

Entonces mi madre gladiadora galaxia

cogió la gamuza

para limpiar portales, pisos o

hacer guisos –como tantas guerreras guijarro de mi barrio-

Y cuando llegaba a casa

nos cogía por las mejillas

con sus manos de lejía

y nos besaba y nos decía:

¿qué tal se han portado

mis niños guapos?

 

 

dedicado a todas las limpiadoras del mundo. Gracias

A lo que me refiero

cierra los ojos al viento

pañuelos al viento

y un barco con nombre ciao

vías paralelas hasta ese punto roto

y el tren y el paisaje y una vaca

que mira indolente

el movimiento

el movimiento del viento

en la piel fría como nieve

-si has besado esa frente sabes a lo que me refiero-

nieve silencio

nieve que es viento tiempo congelado

que cae

y cae

único y perdido

como la sombra del reloj de sol

como un cohete espacial

como una estrella fugaz

que pasa

y ya nunca

ya nunca

ventanas de aeropuerto

quiero decir adiós

al pájaro azul

los ojos del pez

en la pescadería saben

a lo que me refiero

 

 

dedicado a mi tio Paco

Poesía para tiempos difíciles

Hola amigxs.

Aunque todos estamos viviendo tiempos difíciles hoy también es el día de la poesía. Os quiero hacer llegar un poema de una gran poeta italiano que se llama Tonino Guerra…

 

CANTO VIGÉSIMO

Al principio las gotas hacían temblar las ramas

y nosotros, detrás de la ventana, esperábamos

a que el agua lavara las hojas más ocultas.

Luego estalló la tormenta y llovió a mares

habíamos puesto un vaso en el alféizar

para medir el agua de la lluvia.

 

A las cuatro salió el sol

y en la ventana brillaba el vaso

lleno hasta rebosar.

 

Mi hermano y yo nos lo bebimos a medias

y luego nos pusimos a comparar el agua

del pozo con la del cielo, que es más blanda

pero tiene el olor de los relámpagos.

 

 

 

Esta tormenta del coronavirus pasará y pronto tú y yo beberemos el agua con el olor de los relámpagos. Cuidaros mucho hermanxs. Salud compañeros…

Manuel.

 

Nada

Nada

Vendo 10 kilos de nada

por 5 monedas de nada.

Lo vendo, si quieres, también en porciones;

al por mayor

al por menor

en minúsculas gotas de rocío.

Incluso en suspiros.

Mis estanterías están

repletas de nada.

Nada de todos los colores y de ninguno.

Nada de provecho: totalmente inútil.

Lo mismo que contar estrellas o granos de arena.

Lo mismo que este punto azul en cosmos

o cualquier poema.

También tengo cucuruchos

(adoro esa palabra) con sabor a nada

a esa nada que elijas íntima y única

mientras suena tu canción en silencio.

Gratis como un beso de madre.

Me acaba de llegar fresquísimo

contemplar una fila india de hormigas

(han dejado, incluso, un surco en la arena)

Tú decides.

Date prisa que me lo quitan de las manos.

Mi cabeza

astronauta pecera

mi cabeza

es una pecera

donde los peces giran y giran

y giran locos. 

alguien los echó de comer                                        

alguien extraño

alguien

que siempre estuvo ahí –agazapado-.

(el otro día vi un gazapo / lo vi un instante /pasaba con el coche/ antes de salirme de la carretera/ y comprendí inmóvil/ el porqué alerta y frágil de esta palabra: como la vida/ es un algodón que huye/ entre pequeñas nubes de polvo)

mi cabeza

tiene forma de casco de astronauta

que mira las estrellas

(porque esa luz/ o cualquier luz/ puede ser una estrella que ya no existe por ejemplo)

que tiembla –como yo- y gira

y giran y giras alrededor

de la farola la polilla –apagada-.

las farolas, me refiero.

y el sol sale a ratos y esa luz

blanca como al nacer

nos ciega y la música en silencio y nosotros

obscenamente tristes seguimos

sin encontrar respuestas en la cocaína

y ya toca mirarnos

nuestras caras leprosas saliendo de la discoteca.

 

Poema del libro El secreto de Zelda Zonk

Tiburón-hombre

Gira la cabeza y la mirada clava tiburón en la carne.

[Hombre 1]: Vamos hasta donde quieras, vamos, no tengo miedo.

[Hombre 2]: Nos matamos, si quieres, no tengo miedo.

No. Lo perdí de niño en el patio del colegio cuando decidí apretar los puños y pelear. Cuando estaba tragando polvo y arena y pelear. Era eso o escapar toda mi vida de mí. Y la aleta dorsal nació sola y los dientes se apretaron a la mandíbula. Ya no es un hombre aquel que está frente a ti, ni un hermano, ni un padre, ni un hijo. Es una cosa que hay que destruir, romper, quebrar, matar, matar.

[Hombre 3]: Luego; no importa luego. Solo ahora.

Él o tú. Ahora. Se me inflama el pecho y la sangre torrente por las venas; las aletas de la nariz/agallas se abren y algo estalla y algo sube por las entrañas y mi único pensamiento es morder. Todo es túnel, túnel absoluto, túnel punta de cuchillo y al otro extremo aquello que necesito voraz no-exista:

dientes y cuchillos, dientes-y-cuchillos, dientesycuchillos vvvvvdientesycuchillosvvvvv

El resto son trapos: prendas del disfraz con las que el tiburón se viste de hombre y puedes leerlas en los libros de Historia.

 

 

TIBURÓN // Hipócrita hombre di que tú no eres así/que soy un monstruo/que debo ir a la cárcel/al manicomio/a una isla desierta, al infierno./Mientras sigues nadando en el mar de sangriento/ en el Mar en Guerra./ Y ella, generación y generación de mujer/ criando carne para nosotros/ devorarla/por instinto.

Teatrema del libro El secreto de Zelda Zonk

Sos

A aquella máscara abatida

le sienta bien tu sonrisa.

A aquella cabeza loca

es un fruto feroz errante

(que a menudo llora)

Azote de lunas cantás.

Cantás como el pájaro.

Cantás como el viejo.

Cantás como la uva cantás.

Poeta, siempre sos

al sur –donde las aves-

Desnudo, sin nido, pobre.

 

Poema del Libro rojo

Inacabado

Vuelves como las noches.
Eres igual a una puesta de sol
o un reloj con diferentes diferentes horas de nuevo.
Vuelves con olores azules y a color
enteramente beso.
Vuelves inesperadamente golondrina
con manos que apagan incendios.
Ya no hay rosas con dientes.
Ni nada que temer…

 

 

(FALTA POEMA… a ti te dejo que lo termines, sin ninguna premisa, sin ninguna instrucción, sin paracaídas. Ama y escribe)

 

Mi amiga Mel lo continuó así:

 

Vuelves como los días ardientes, sin lluvia,
como el desierto en el que caminé sollozando,
en este reloj de arena que pasa de un lado a otro mi pena,
Y me ofreces, solo eso, ¿un beso?
Vuelves con esperanzas, con la vida rota, angustiado,
a mis manos de seda buscando reposo,
y aquí, sin condición, está mi pecho para refugiarte…

 

 

 

 

Guapo

Un mes después de San Juan

todavía quedan cenizas enterradas.

Ahora son las familias las que saltan –sin saber-

las ascuas extinguidas

en la playa.

Algunas aparecen en los castillos de los niños.

Algunas aparecen como flores negras en la arena.

Una niña coge un trozo de madera chamuscado

y hace de él  las veces de lápiz

escribe en la espalda de su padre:

“Papá guapo”

Ahí

Los lectores

con su cuello de cisne sobre las palabras aladas

asesinan ecos.

Voces que se convierten

en abruptos alaridos.

Qué bonito poema –dicen.

Qué bonito.

Y tú

decaes

como las flores en las Ramblas

al final del día.

Luego, pasan las ratas,

los camiones de basura,

y las putas chinas.

Y sabes

que es ahí

donde está el poema.

 

Poema de El libro rojo

La palabra

ausencias prensencias

Hay que inventar una palabra para el atardecer en los rascacielos; una palabra que tarde cinco minutos en ser pronunciada nomás; una palabra como oráculo que te hable desde la luz mientras se encienden las farolas ahí abajo; una palabra al vuelo por encima de los pájaros. Entonces, meteremos la mano en el hueco del árbol, esperando la mordedura.

 

Poema de El libro rojo

La basura

Era ya tarde.

Sobre el muro niebla y lágrimas

y chinos viejos que fuman opio.

El metro pasa por la ciudad

dejando minúsculas gotas de rocío

que nadie ve.

Era ya tarde y tan discorde, por cierto,

con este mundo: una silla, un alma

y el chino -del que ya te he hablado-

fumando filosófico opio deja, en la esquina,

lo mismo que la puta deja.

-ya siempre huele a tristeza allí-

Era ya tarde. Y aunque la noche estrellada sea

parcialmente ceguera;

los enanitos lascivos siempre encuentran

cuartos oscuros donde llevar

a vuestros hijos.

Sí, a vuestros hijos,

a los mismos de “mi-hijo-nunca”.

Tan aparentemente inocentes.

Tan aparentemente vacunados

por sus papás reloj.

Revolcándose en la fariña.

Entonces: Las barredoras, los cristales rotos

hacen un último vestido de lentejuelas

que devuelve a casa

la basura.

 

 

Poema de El libro rojo

Belleza voraz

pero estaba por todas partes

en los ojos cerrados en el espejo

detrás de las puertas estaba

tan dolorosamente animal

tan devastador monstruo río

demasiado fuego            fuego

como lluvia carnívora que hace espirales

en las sombras en los sombreros y en las simas

de la cordura

campos de amapolas que apuñalan el cielo

con su rojo feroz

dejan un rastro de sangre en minúsculas gotas

sobre el trigal

duele duele

olor a tormenta  y a rosas y a espinas

zarpazos de belleza voraz

no mires atrás no mires

la bestia está en ti

ya es demasiado tarde

el deseo te arrastra compulsivo

torrente poema

de barro ramas ruinas

haciendo una presa en el corazón

apunto de estallar

Cine

Sentado en la pupila diana

un animal cine entra en ti.

A través de la luz,

así se abre paso

por la quietud de la noche

a escala ojo.

Y entras en trance.

Y por arriba florecen estrellas eléctricas.

Y el amado.

Y la amada.

Frente a frente  amarados

parecen despacio.

 

Primer Plano: Ella cierra los ojos

                     y va plegando fronteras.

 

Plano General: Unos gorriones se juntan

                      con unos cuervos en el jardín.

 

Plano Próximo: Él echa a volar en forma de rayo.

 

Primer Plano: Ella suave huele a jazmín

                     a cámara lenta

                     todo el cine.

 

 

Poema de El libro rojo

Bebé delfín

El agua se da un banquete

con los hijos del sol.

Clavan sus caras en el horizonte

doradas cosas en el cielo.

Ignoran borrosos el azar.

Y poco a poco

la playa se llena

desnudos,

en silencio,

se llena

de verdad las orillas.

El blanco –casi rojo-

observa y tuitea expiando su culpa  (ese aparato también lleva coltán):

 

Un hombre muerto en las playas #Cádiz #vergüenza #inmigración

 

Mientras otro, un culturista tatuado,

bestialmente,

se hace fotos con un bebé delfín

moribundo.

 

 

 

Poema de El libro rojo

La mar

la mar

sigo la silueta del agua

que me recuerda tu voz

desde el fondo remolinos

que van y vuelven

de la mar al amar

torrente de transparencias

ya cubierta de algas

vestida de poemas y anémonas

que quieren salir

del corazón

 

en océanos

 

sumergida verde desnudez marina

abrazas el agua

donde resplandece tu piel escama

ondea ondea en pedazos

tu cuerpo

en color la mar

agua arista clavada en mis ojos pescador

 

donde flotaba

 

 

Poema de El libro rojo

Sin

Apaga la luz

resulta agradable estar solo

con las manos haciendo

sombras chinescas

en la nada.

Apaga la luz.

Los sueños acá son así.

Las cosas sin son así:

sin alcohol sin azúcar sin nicotina sin cafeína sin amor sin alma

sin nada.

Es algo como estar aquí queriendo estar allí

o

besar con los ojos abiertos.

Me refiero a hueco, a  fachada, a  escenario, a concha vacía, concha vacía que se clava en los pies, a dolor, a dolor por nada. Nada.

O cuando yo

voy en el coche al gimnasio para montar en una bicicleta estática.

O tú mirando a los ojos del móvil mientras me hablas.

Nada. Qué le vamos a hacer… las cosas acá son así

sin:

sin nicotina sin cafeína sin amor sin alma

sin nada.