Termodinámica del deseo

Detrás del frigorífico rojo

no hay un frigorífico rojo.

Quiero decir, los atrases

donde habita la sed

no es rojo.

Quiero decir tubos.

Quiero decir rejillas.

Quiero decir condensadores.

Quiero decir motor.

Sí, sobre todo motor.

El motor corazón ruido negro

que comprime, empuja, arrastra

a lo que podríamos llamar

un gas o una sangre

-depende del mamífero mecánico que hablemos-

para robar, quitar, arrancar

el calor de los cuerpos.

Sí, sobre todo el calor cuerpos.

Y así, de esta manera

conseguir el frio.

El frio blanco.

El frio crunchy.

El frio muertos.

El frío

dentro de ahí

donde no quieres

que las cosas se pudran.

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8 pensamientos en “Termodinámica del deseo

    • Jajaja Para nada corta, con los superrelatos que haces sé que eres cualquier cosa menos corta. El problema es mio… a veces como dice un amigo: “Manu tio, eres un ecléctico que da cosica” y yo me parto. Intento buscar, explorar…
      Por cierto muchas gracias por esas tres lecturas.
      Un abrazo Paloma.

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Escríbeme unas palabras en la corteza del baobab

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